Testimonios

¿Qué dicen algunos de los que han trabajado conmigo para cambiar su vida?

Lourdes

46 años, Ingeniera Agrónoma.

Llegué a mi primera entrevista con Cintia buscando salir de un estado de mucha angustia. El proceso fue maravilloso. Cuando terminé, no lo podía creer, era yo, sin culpas, sin sentirme atormentada. Quería ser mi mejor amiga y lo logré. Pude ver lo hermosa persona que soy y cuánto puedo disfrutar de cada momento de mi vida. Pero disfrutar enserio, plenamente. Cada vez que respiro siento el oxígeno entrar en cada célula de mi cuerpo agradeciendo a la vida, a haber tomado la decisión de ocuparme de mi, de lo que me pasaba y buscar la forma de salir de allí, de cambiar y de entender que hay otra forma de ver las cosas y de perdonar sin tener que volver a ser la misma. Ahora disfruto de pasar tiempo conmigo misma y me siento en paz. Se que soy mejor persona para los que amo, y dejo ir lo que no necesito ni me hace bien. Hoy me siento orgullosa de mi nueva yo, voy por la vida viendo todo distinto, así como cuando llega el verano y te compras esos lentes de sol que tanto querías, y al ponértelos ves todo diferente!!! Hoy siento esa sensación de andar por la vida con una liviandad… increíble, como si caminara entre nubes. Cintia es una persona maravillosa, respetuosa y delicada, que realmente me ayudó a mejorar mi vida. Eternamente agradecida.

Esteban

33 años, Responsable de Compras

Llegué a trabajar con Cintia en un momento oscuro de mi vida, con niveles muy altos de angustia/ansiedad y sufriendo mucho el enfrentar ideas intrusivas. En aquel momento, no pensaba que podría superarlo, pero en los primeros encuentros sentí su confianza en que lo podría lograr, así fue, y mucho más que esto. Cintia me propuso recorrer un camino trasformador, atravesar las situaciones traumáticas del pasado y cambiar mis creencias negativas por nuevas ideas que me empoderaron y me dieron un mejor entendimiento de mis capacidades y forma de ser. A lo largo de las semanas me trasformé y hoy estoy mucho más cerca de la persona que aspiraba ser. Recomendaría a Cintia a cualquier persona que atraviesa dificultades, fue un acercamiento muy holístico, trabajamos todos los aspectos del ser y sentí que realmente se adaptaba a mis aspiraciones y gustos en lo que me proponía. Nunca había esperado cambios tan importantes al momento que empecé este proceso, inicialmente venía para arreglar un problema específico, pero he crecido en muchos más aspectos y estoy hoy en día realmente en armonía con mi vida.

Mariela

45 años, Licenciada en Trabajo Social y Artista.

Llegué con Cintia después de recorrer varias alternativas. Sentía que había avanzado en mi vida hacia los objetivos que me había propuesto, pero no los disfrutaba. Me sentía devastada, como un bicho, siempre esperando lo peor, angustiada y preocupada por los demás, sintiendo mi cuerpo en constante alerta. Creía que no iba a poder ser feliz, que no merecía la vida que tenía, que sentir no era importante, por lo tanto no lo expresaba.
Con EMDR y el acompañamiento de Cintia pude superar una situación de abuso infantil, violencia reiterada durante años, un cáncer de mama, entre otros.
Si quieres cambiar y vivir tu vida de una manera plena, te recomiendo firmemente que inicies un proceso con Cintia. En mi caso, he logrado: elegir cómo quiero vivir y con quiénes compartir mi tiempo; identificar cuáles son mis dones y atreverme a iniciar dos emprendimientos; brillar con mi propia luz y sentirme yo misma habitando mi cuerpo de una manera mucho más liviana.

Lucía

19 años, Administrativa en Estudio Contable/Estudiante de Licenciatura en Administración.

Cuando decidí comenzar el proceso me sentía desorientada. No estaba segura de que me gustara mi carrera, ni sabía qué quería hacer con mi vida a corto y largo plazo. Tenía muchas crisis de ansiedad que surgían al enfrentarme a las situaciones más básicas y cotidianas. Me sentía bastante insegura, buscaba todo el tiempo aprobación de los demás y tenía dependencia para hacer muchas cosas. Ahora sé que puedo lograr todo lo que me proponga y trabajo todos los días en mi misma para lograr mi mejor versión. Tengo metas y objetivos bien marcados, sé qué quiero para mi vida. Me escucho y actúo siguiendo lo que siento y lo que me hace bien. Aprendí a respetarme, valorarme y quererme. Aprendí a ver la vida desde otro lugar y a vivirla! No hubiera logrado nada de esto sin Cintia, la persona que estuvo ahí para escuchar sin juzgar, entender, apoyar, animar y guiar en todo momento. Gracias por enseñarme y mostrarme lo linda y sencilla que puede ser la vida, cuando elegimos bien cómo vivirla!

Paola

40 años, Jefa en Empresa Pública

Durante mucho tiempo tuve guardado intacto el recuerdo de una escena particular de mi infancia muy dolorosa. Al reprocesarla con EMDR fue muy fuerte y reveladora la liberación que sentí. Por primera vez pude salir voluntariamente de esa escena a mis 40 años, quitándome esa carga tan grande de tantos años. Tuve la conciencia clara de qué fue lo que pasó en ese momento y actuar desde mi hoy para salir de eso y dejarlo atrás. Pude elegir cómo despedirme de eso tan dañino que me pasó y aún me atormentaba sin yo saberlo. Me dio mucha paz y me sorprendió muchísimo que yo hoy pudiera hacer algo así en mi mente para lograr ese beneficio tan grande de sentirme libre para avanzar hacia mi futuro con otra visión más amplia y otra tranquilidad”.

Carolina

50 años, Vendedora.

“¿Por qué recomiendo EMDR?… Probé con terapia «convencional» y fue larga, costosa y no obtuve las respuestas que necesitaba. Alguien me recomendó EMDR, fui sin saber si se ajustaría a mi situación (me sentía desorientada, triste, dudaba mucho de mí). EMDR no solo me ayudó a identificar el por qué de mi situación en 3 sesiones… Si en 3! Sino que me brindó herramientas para poder avanzar en mi día a día. Hoy puedo decir que encontré las respuestas que necesitaba. Me siento segura y plena como jamás me imaginé”.

Lauro

28 años, especialista en marketing digital y productor musical.

Antes de trabajar con Cintia sentía que los procesos eran largos y que no era merecedor de buenas cosas. Asistí a otro tipo de terapia pero no salía del círculo vicioso en el cual no encontraba respuestas. Quería sacarme el grillete que me esclavizaba y me oprimía no pudiendo vivir una vida plena. Con EMDR logré cortar las cadenas y caminar hacia la libertad confiando en mí, encontrando siempre la respuesta en mi interior”.

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